
Sería extraño no haber vivido nada nuevo o no rescatar nada de un viaje tan largo (1152 km) y más aún habiendo estado solo.
Son tantas las cosas y tan variadas que viví y sentí que tendría que escribir muchas páginas como para relatarlas.
¿Y que es lo más rescatable? Tal vez el simple hecho de haber superado una meta que en un principio parecía casi inalcanzable, y más aún, de poder haber seguido y no hacerlo por un asunto de recursos y obligaciones en la capital, tras haber vivido tres semanas llenas de experiencias muy diversas y enriquecedoras.
Es una buena, y cansadora también, forma de autoconocimiento, someterse a una situación totalmente fuera de la rutina y salir victorioso de ella. Mi escala valórica fue modificada, deseche varios prejuicios materiales que tenía fuertemente arraigados y conocí esa famosa y desinteresada bondad humana.
Luego en la capital, para variar viviendo en capital, volví al cuento que se ha ido repitiendo todos los días desde que me acuerdo, la estructura de calle con aceras, los coches, semáforos y el automatismo de hacer siempre lo mismo. Y es en ese ultimo punto donde tal vez esta uno de los graves problemas y raíz de otros males que enfrentan los humanos domesticados en ciudades, hacer todos los días lo mismo.
Como dije anteriormente, cuando uno hace cosas distintas y enfrenta situaciones diferentes se va conociendo, y a medida que las supera también se siente cierta satisfacción, a no ser que se sea depresivo endógeno, pero si no varías no te conoces, y si no te conoces difícilmente sabrás que quieres hacer en este mundo.
Por otra parte, como herederos del espíritu de sobrevivencia de nuestros ancestros supongo que es natural la necesidad de buscar nuevas fronteras, ideas y vivencias en general. Pero, y ahí va el gran pero, el estilo de vida adquirido en estos últimos siglos no nos deja demasiadas opciones para explayarnos, y haciendo honor a la ley del mínimo esfuerzo, terminamos optando por el camino más fácil, el camino del exceso.
Exceso de alcohol, TV, Internet, tabaco, fiestas, lujos para los que pueden costearlos, y en general una larga lista de satisfacciones pasajeras. ¿Y que tienen en común estas satisfacciones pasajeras? supongo que aparte de ser momentáneas, al final solo hunden más al consumidor cuando al ser tan abusadas pasan a formar parte de la rutina, y acto seguido se pasa a una practica más excesiva y mas autodestructiva.
Cuanto mayor es la urbe, mayor es la trampa y el hacinamiento en que nos insertamos, sobre la que echamos raíces y dejamos pasar la vida preocupándonos de un constante consumo y una constante necesidad impuesta por los gobernantes (cuando hablo de gobernantes me refiero a los empresarios, que son los que ahora dominan el mundo).
¿Y que conclusión podemos sacar de todo esto? Creo que con el simple hecho de llevar una vida más sencilla y austera que el estándar impuesto por nuestros opresores, podemos hacer un verdadero aporte (no les regalamos nuestro esfuerzo en forma de cuotas) y también tener la posibilidad de conocer otras realidades y culturas, y enriquecernos como comunidad, y no como consumidores. Sería ahí cuando tendríamos una buena oportunidad para generar la gran alternativa que necesitamos para superar esta oscura etapa de la historia.
Saludos a todos y disculpen la mala redacción.
Son tantas las cosas y tan variadas que viví y sentí que tendría que escribir muchas páginas como para relatarlas.
¿Y que es lo más rescatable? Tal vez el simple hecho de haber superado una meta que en un principio parecía casi inalcanzable, y más aún, de poder haber seguido y no hacerlo por un asunto de recursos y obligaciones en la capital, tras haber vivido tres semanas llenas de experiencias muy diversas y enriquecedoras.
Es una buena, y cansadora también, forma de autoconocimiento, someterse a una situación totalmente fuera de la rutina y salir victorioso de ella. Mi escala valórica fue modificada, deseche varios prejuicios materiales que tenía fuertemente arraigados y conocí esa famosa y desinteresada bondad humana.
Luego en la capital, para variar viviendo en capital, volví al cuento que se ha ido repitiendo todos los días desde que me acuerdo, la estructura de calle con aceras, los coches, semáforos y el automatismo de hacer siempre lo mismo. Y es en ese ultimo punto donde tal vez esta uno de los graves problemas y raíz de otros males que enfrentan los humanos domesticados en ciudades, hacer todos los días lo mismo.
Como dije anteriormente, cuando uno hace cosas distintas y enfrenta situaciones diferentes se va conociendo, y a medida que las supera también se siente cierta satisfacción, a no ser que se sea depresivo endógeno, pero si no varías no te conoces, y si no te conoces difícilmente sabrás que quieres hacer en este mundo.
Por otra parte, como herederos del espíritu de sobrevivencia de nuestros ancestros supongo que es natural la necesidad de buscar nuevas fronteras, ideas y vivencias en general. Pero, y ahí va el gran pero, el estilo de vida adquirido en estos últimos siglos no nos deja demasiadas opciones para explayarnos, y haciendo honor a la ley del mínimo esfuerzo, terminamos optando por el camino más fácil, el camino del exceso.
Exceso de alcohol, TV, Internet, tabaco, fiestas, lujos para los que pueden costearlos, y en general una larga lista de satisfacciones pasajeras. ¿Y que tienen en común estas satisfacciones pasajeras? supongo que aparte de ser momentáneas, al final solo hunden más al consumidor cuando al ser tan abusadas pasan a formar parte de la rutina, y acto seguido se pasa a una practica más excesiva y mas autodestructiva.
Cuanto mayor es la urbe, mayor es la trampa y el hacinamiento en que nos insertamos, sobre la que echamos raíces y dejamos pasar la vida preocupándonos de un constante consumo y una constante necesidad impuesta por los gobernantes (cuando hablo de gobernantes me refiero a los empresarios, que son los que ahora dominan el mundo).
¿Y que conclusión podemos sacar de todo esto? Creo que con el simple hecho de llevar una vida más sencilla y austera que el estándar impuesto por nuestros opresores, podemos hacer un verdadero aporte (no les regalamos nuestro esfuerzo en forma de cuotas) y también tener la posibilidad de conocer otras realidades y culturas, y enriquecernos como comunidad, y no como consumidores. Sería ahí cuando tendríamos una buena oportunidad para generar la gran alternativa que necesitamos para superar esta oscura etapa de la historia.
Saludos a todos y disculpen la mala redacción.

3 comentarios:
La raja todo lo q recorriste, la experiencia q keda es lo mejor! ^^ te dejo muchos saludos!
chau
ya primero que todo FELICITACIONES POR TU LOGRO!!!!!no cualquiera lo hace...
teni razon en too lo que deci pero en el fondo es un circulo vicioso el cual no hay salida!!!! aunque creamos que si...
ademas no se como xuxa pensai en el metro cuando por lo menos yo con suerte caigo!!!!! jajaja!!!!
saludo y te hago propaganda
Al leer tus reflexiones me lleno de satisfacción al descubrir que aún existen personas tan profundas, y de espíritu rebelde, de esencia que se mantiene intacta, no corrompida por lo mundano.
Lo mundano... que como bien expresas tú, está cargado de excesos, excesos que a la vez coartan tu libertad.
Pero eso en ti no se percibe, porque eres un viajante. :)
¿Y cuántos kilómetros más te quedan por recorrer, por descubrir?
Infinitos, tal vez, cada rincón de este largo y angosto Chile, así como cada rincón de tu ser.
En definitiva, me uno a las felicitaciones por tu viaje, y te doy energías positivas para las próximos que vendrán.
Ah, y claro, dirigiéndome al comentario anterior, reflexionar en el metro, que mejor, pues el pensamiento hace despegarse del suelo, entonces en ti, supongo, el metro sólo cumple su función de transportar y no de estresar jiji.
Un beso.
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