
Después de pasar las pruebas, tomar conciencia del verano y ver la TV un rato, recordé la crueldad de esta época para la gente “no bonita” osea, los feos... YO (jajaja)
Pero si hay algo que me he fijado durante el viaje diario en metro es que la biodiversidad dentro de nuestra especie es tan variada y tan lejana de la que nos venden que me da impresión de estar en el imperio de la fealdad.
Entonces, si tenemos una masa de feos y una masa de medios que te exigen ser cada vez más bonito, creo entender una de las grandes causas de anorexia, bulimia, depresión, automarginación etc.
Si, cada vez más bonito, ¿han comparado la imagen de hombre y mujer ideal del cine de los 50 con la imagen actual?. En el hombre cada vez más musculatura y menos grasa, en la mujer, cada vez mas pecho y cintura y menos grasa. Llegando al extremo de estar obligado a usar anabólicos para conseguir semejante aspecto.
¿Y que hace un imperio de feos obsesionados con ser bonitos? Consumir, ropa para ser bonito, maquillaje para ser bonito, anabólicos, suplementos, suscripciones a gimnasios, alisadores de pelo, encrespadores de pelo, etc. Todo eso tiene un punto en común, precios altos, mucho dinero. Y peor aún, este sobre consumo, implica algo que nadie menciona, un producto manufacturado, requiere el uso de energía, y esa energía generalmente viene de combustibles fósiles. Cuanto más se consuma, más CO2 producimos de forma indirecta, acelerando el calentamiento global.
Toda esta maraña de situaciones me lleva a concluir algo, estamos sumidos en la cultura del exceso, y no sólo por la obsesión de adelgazar. Porque cuando acabe el verano, comenzará la campaña de comer en el Mc Donald, después la de “renovar el armario”, después la de la moda correspondiente, así hasta navidad y todo de nuevo. Más que un circulo vicioso, diría que es una espiral que va aumentando su diámetro. Nos damos vueltas, pero cada vez nos exigimos más, perdón, nos exigen más. ¿Y quienes son esos que nos exigen? Los que nos venden todo lo que consumimos, obvio.
Mientras pensaba en ello, vino a mi mente el discurso de Ramón, el líder de ACCIÓN MUTANTE (gran film de Alex de la Iglesia). Es bastante más fácil y sano ser un mutante, y me declaro uno de ellos. No hay que rendir cuentas a nadie sobre la apariencia, hay cosas mucho más relevantes de las que preocuparse. ¿Han oído hablar de la deforestación, caza de ballenas, extinción de especies, desechos radiactivos, calentamiento global, agujeros negros, filosofía, etc?
Esperemos que más temprano que tarde, la “revolución mutante” integre nuevos miembros, y se pueda acabar con esta absurda obsesión de la imagen ficticia.
Somos soldados del ejército mutante y vamos a ganar la guerra. La sociedad nos trató como mierda y ahora les vamos a dar por el culo. El mundo está dominado por niños bonitos, por hijos de papá... Dios, basta ya de mierdas light. Basta ya de colonias, de anuncios, de coches, de aguas minerales. No queremos oler bien, no queremos adelgazar...
Sólo quedamos nosotros, amigos míos. Todo el mundo es tonto o moderno...
Somos mutantes, no pijos de playa ni maricones diseño...
... y ahora vamos a enseñar a esos mierdas lo que es terrorismo...




