lunes, noviembre 19, 2007

Hacer lo contrario


Ya que el fotolog se ha convertido en casi un sinónimo de posteos sin sentido y una forma de alaraqueo injustificado de masas, cerré el mío, además que no tengo ninguna foto con cara de lamento sacada desde arriba jejejeje. Ahora subiré mis fotos a este medio.

Con los quemadores rayos de Sol de vuelta, y con el cuerpo pidiendo algo de ejercicio, comienzo a experimentar de nuevo la necesidad preparar una nueva salida para recorrer el sur de este país; ya sería la tercera; con más experiencia y pero con las mismas ganas.

El verano pasado, cuando volví y me sentía como si hubiera despertado de un largo y maravilloso sueño, más de uno de mis cercanos me preguntaba que como había aguantado tanto y encima solo. Mi respuesta - no sé, yo solo pedaleaba, así como Forrest Gump corría-.

Y no es por presumir pero fue bastante para un tipo del montón. ¿Y cual era la necesidad de hacer semejante travesía, arriesgando atropellos, cogoteos, etc? ¿de donde nacen las ganas de ir a desgastarse físicamente sin alguna razón aparente? Lo primero que se me viene a la mente es hacer precisamente lo contrario a lo que se hace durante el resto del año, casi todo el año, cumplir rutinas.

En general sería como hacer lo contrario de lo que es impuesto; en mi caso de lo que es impuesto por el modelo social occidental.

¿Pero que pasa con otro tipo de imposiciones? ¿Generan siempre la misma respuesta por parte del oprimido?

¿Entonces la raíz de cualquier revolución está en la existencia de los mismos opresores, causa efecto?

No tan rápido querido lector, no solo me limito a las revoluciones comunistas y socialistas como supongo que estas pensando a las que me refiero, o como se ha visto en estos últimos años la reacción islámica ante el imperio estadounidense. También me refiero a lo que vivimos día a día.

Ejemplos: Con anticultura de moda (farándula, regeton, tv basura, etc) la reacción natural sería hacer todo lo contrario por parte de la gente que no gusta de este tipo de expresiones de baja calidad, y tratará de hacer con sus actividades una manifestación de calidad y buen gusto.

Otro, ahora que esos especimenes denominados popularmente como “flaites” hacen lo que les da la gana sin pagar por sus crímenes, la reacción natural del no “flaite” será ser mejor persona, más correcto, honrado etc. Algunos más violentos se pondrán botas militares, entrenaran artes marciales, se raparán al cero y saldrán a hacer barridas antiflaites, con lemas de honor y amor a la patria, algo muy de moda estos últimos años. El problema de estos últimos es que al imponer su verdad y criterio sobre absolutamente todo el que no es como ellos, están creando otro tipo de imposición, y ahora también tenemos a los antinazis antifascistas etc.

¿A quien se le ocurre otro ejemplo como para ver si esto válido?. La idea general de hacer lo contrario a lo impuesto.

Espero sus respuestas. Disculpen mi mala redacción.

Continuará... (porque no tengo mucho tiempo para escribir)

Foto: A la afueras de Temuco, donde comence mi travesía, momento en que ni me imaginaba la cantidad de cosas que iba a ver.



 

miércoles, septiembre 19, 2007

Lo mismo pero diferente


Observando la diferencia entre el movimiento metalero de España y Chile veo una gran diferencia entre ambos.

En el primero la marcada tendencia política de izquierda lleva a las bandas lugareñas a componer sus temas sobre la lucha contra el sistema, la xenofobia, fascismo, etc. Pero con el mal hábito del exceso de alcohol (entre oras cosas), donde el producto nacional, el "jebi", por sobre la calidad musical prefiere el contenido. ¿Y porque?, simplemente porque la música comercial por esas latitudes encasilla a todo el mundo, y es el metal el oasis que alberga a todo aquel que no quiere encasillarse y pretende expresarse libremente, y ahora con el surgimiento del neonazismo, el movimiento se ha radicalizado aún más. No es de extrañar entonces el apoyo de algunos individuos a organizaciones de extrema izquierda.

En Chile, para gran sorpresa mía, conocí metaleros de derecha, muchos odian a los punks ( y es que realmente los punks de Chile son bastante molestos, así que no los culpo), odian a los flaites (cosa que ahora yo también hago), y su tendencia es como tirando al metal "gringo", donde gusta mucho la música de gran calidad como la de "Dream Theather". ¿Y porque? porque la música comercial que nos imponen en Chile es el desecho de otros países (seguro que todos pensaron en el regeton), existe esa raza de delincuentes ultra desarrollados llamada "flaite" que muchos sueñan con exterminar No hay movimientos políticos arraigados, pero al ver que la gran masa apoya la decadencia social disfrazada de música (el regeton para no variar) la reacción natural es hacer lo contrario, adoptar una actitud más conservadora, y es por eso que algunos ya simpatizan con el nacional socialismo.

Entonces, mismo movimiento pero diferentes visiones, casi cuatro décadas de desarrollo, y diferentes circunstancias de existencia en ambos lugares.

¿Que podríamos concluir de esto? ¿Alguien opina algo y simplemente lo aceptamos tal cual?

En términos generales, creo que podríamos analizar la situación por sobre la tendencia musical. Verlo como el desarrollo de un mismo ente en distintos medios, en ambos evolucionó y sobrevivió, dando como resultado nuevas especies.

¿Entonces, podríamos decir que los entes estáticos en medios dinámicos se extinguen? La respuesta es a gusto del consumidor.

En todo caso, volviendo al metal, creo que todavía son más los puntos en común que en discordia, como el espíritu de reveldía,  y que el movimiento sigue tan vivo como cuando nació.

VIVA EL METAL!




jueves, febrero 08, 2007

Un largo parentesis


Sería extraño no haber vivido nada nuevo o no rescatar nada de un viaje tan largo (1152 km) y más aún habiendo estado solo.

Son tantas las cosas y tan variadas que viví y sentí que tendría que escribir muchas páginas como para relatarlas.

¿Y que es lo más rescatable? Tal vez el simple hecho de haber superado una meta que en un principio parecía casi inalcanzable, y más aún, de poder haber seguido y no hacerlo por un asunto de recursos y obligaciones en la capital, tras haber vivido tres semanas llenas de experiencias muy diversas y enriquecedoras.

Es una buena, y cansadora también, forma de autoconocimiento, someterse a una situación totalmente fuera de la rutina y salir victorioso de ella. Mi escala valórica fue modificada, deseche varios prejuicios materiales que tenía fuertemente arraigados y conocí esa famosa y desinteresada bondad humana.

Luego en la capital, para variar viviendo en capital, volví al cuento que se ha ido repitiendo todos los días desde que me acuerdo, la estructura de calle con aceras, los coches, semáforos y el automatismo de hacer siempre lo mismo. Y es en ese ultimo punto donde tal vez esta uno de los graves problemas y raíz de otros males que enfrentan los humanos domesticados en ciudades, hacer todos los días lo mismo.

Como dije anteriormente, cuando uno hace cosas distintas y enfrenta situaciones diferentes se va conociendo, y a medida que las supera también se siente cierta satisfacción, a no ser que se sea depresivo endógeno, pero si no varías no te conoces, y si no te conoces difícilmente sabrás que quieres hacer en este mundo.

Por otra parte, como herederos del espíritu de sobrevivencia de nuestros ancestros supongo que es natural la necesidad de buscar nuevas fronteras, ideas y vivencias en general. Pero, y ahí va el gran pero, el estilo de vida adquirido en estos últimos siglos no nos deja demasiadas opciones para explayarnos, y haciendo honor a la ley del mínimo esfuerzo, terminamos optando por el camino más fácil, el camino del exceso.

Exceso de alcohol, TV, Internet, tabaco, fiestas, lujos para los que pueden costearlos, y en general una larga lista de satisfacciones pasajeras. ¿Y que tienen en común estas satisfacciones pasajeras? supongo que aparte de ser momentáneas, al final solo hunden más al consumidor cuando al ser tan abusadas pasan a formar parte de la rutina, y acto seguido se pasa a una practica más excesiva y mas autodestructiva.

Cuanto mayor es la urbe, mayor es la trampa y el hacinamiento en que nos insertamos, sobre la que echamos raíces y dejamos pasar la vida preocupándonos de un constante consumo y una constante necesidad impuesta por los gobernantes (cuando hablo de gobernantes me refiero a los empresarios, que son los que ahora dominan el mundo).

¿Y que conclusión podemos sacar de todo esto? Creo que con el simple hecho de llevar una vida más sencilla y austera que el estándar impuesto por nuestros opresores, podemos hacer un verdadero aporte (no les regalamos nuestro esfuerzo en forma de cuotas) y también tener la posibilidad de conocer otras realidades y culturas, y enriquecernos como comunidad, y no como consumidores. Sería ahí cuando tendríamos una buena oportunidad para generar la gran alternativa que necesitamos para superar esta oscura etapa de la historia.

Saludos a todos y disculpen la mala redacción.